viernes, 2 de octubre de 2009

Beverly Hills 90210

La vida pasa de forma satisfactoria en Melbourne, Victoria. Lo de la vida pasa me ha traido un flash del pasado : soniquetes de programas de TV que marcaron mi infancia, como :

-Pasa la Vida
-Con Las Manos En La Masa (creo que mi favorita)
-Oliver y Benji (O a 0 a 0 a 0)
-Santa Barbara (capitulo sietemilochocientostrece)
-Y muchas mas

Volviendo a Melbourne, donde ha subido la temperatura hasta 18 grados pero el sol se resiste a salir, no hay grandes novedades en el frente. Ayer he planchado y he descubierto que no me desagrada tanto como recordaba, aunque esto no implica, ni por un segundo, la no-renovacion del contrato a mi asistenta tan pronto como llegue a Madrid. Me he enganchado a una serie inglesa, se llama Coupling y es una especie de Friends pero en version politicamente incorrecta. Mi flatmate me va pasando los DVD's y me parto de risa.

Releyendo lo escrito, vuelvo a tener un flashback muy potente. Esta vez con Beverly Hills 90210. Tod@s recordareis que esta serie, que a muchos nos engancho hasta las trancas, y aterrorizaba a nuestros padres que asistian inermes a nuestra conversion en monstruos consumistas y frivolos. Pues, padres del mundo, estad tranquilos. Antes de venirme vi un capitulo. Creo que era un Sabado por la manyana y yo estaba de resaca. La serie ha envejecido mal, muy mal. Dylan, Kelly, Brandon y companyia (en plena treintena jugando a los adolescentes, como no les daba verguenza) eran una pandilla de delito : mojigatos, casposos, con unos peinados inenarrables (los 90, ya sabeis mi teoria). El hilo argumental, flojo. El mensaje, neocon del barato. Con la estetica no me voy a meter porque da para una tesis doctoral. Total, pase una horita de sabado manyanero riendome en el sofa de los anyos adolescentes que se tuvieron que tragar nuestros padres. Yo ya no quiero casa en BH, tampoco quiero madres con mirada perpleja por el Botox y, nunca, nunca volvere a llevar el peinado de Brandon (lo cual tampoco seria posible porque 16 anyos despues no me queda suficiente pelo para hacerme el tupe).

En otro orden, la ultima de Michael Winterbottom, Genova. Anoche fuimos unos cuantos al cine a verla y la opinion muy unanime, nos encanto. La direccion, impecable. El tratamiento de la luz crea una atmosfera opresiva y junto a la escenografia y la banda sonora, una sensacion de desasosiego, algo esta siempre a punto de pasar, incluso a plena luz del dia en mitad de la ciudad. Una joya.

Este finde me voy a un Spa en la Great Ocean Road. A que me mimen. Ahi queda eso.

1 comentario:

  1. Qué grande Profesor! Ya seguiré leyendo tus publicaciones desde allende el pacífico, o el atlántico, dependiendo de cómo quieras llegar...

    Pásala bien
    Un saludo!

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